

Desde Puerto Princesa tomamos un jeepy (ver foto) que después de 2 horas de viaje en el calor de Filipinas, nos llevo a Borang. Esta playa, aunque modesta, tiene una de las maravillas del mundo: el río navegable subterráneo mas largo del mundo (aunque ahora Laos esta disputando que descubrieron otro…). No por eso deja de ser una de las aventuras mas interesantes, donde uno puede sentir que está protagonizando Viaje al Interior del Planeta.
De Borang, y tras una larga hora de caminata por el medio de la selva (5km

s) llegamos a la playa donde pequeñas balsas esperan a los pocos turistas que se animan a adentrarse en las cuevas hace el interior del planeta. Claude y yo sentados en el primer asiento, linterna en mano, nos preparamos para vivir esta experiencia. La linterna nos vino muy útil, ya que no hay ni un rayo de luz se cuela en las cavernas. Luego de unos 10 minutos de navegación por el delgado río y de bajo techo, entramos en un espacio un poco más grande, que lo denominan la Catedral. Y pues, con un poco de imaginación, uno puede ver el altar, la virgen, y la imagen de Cristo. Con un poco mas de imaginación, también se puede observar al costado del río formaciones que simulan distintos vegetales y hongos (o tal vez, a quien se le ocurriera pensar tales nombres, no hubiera almorzado ese día…).


El resto de nuestros días en Borang, nos la pasamos descansando, en la pileta de uno de los hoteles al cual nos colamos, y en la playa. El clima no contribuyó demasiado, bastante nublado, y con lluvias en la noche. Pero nos sirvió para descansar, comer y jugar a las cartas. Desgraciadamente, toda vacación concluye, y nos tomamos el siguiente Jeepney para regresar a Puerto Princesa, y al día siguiente volar a Manila…




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